Buscando artículos en "Opinión"
abr
4
2012

Las grandes contras

Me atrevo a asegurar que “la contra” de La Vanguardia es la sección más influyente de la prensa catalana y, también, de todo el Estado. Es difícil encontrar una sección tan leída y de tanta repercusión en nuestra denostada prensa -muchas veces con razón- como la que desde hace 14 años firman tres fueras de serie como Víctor Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet. Sé que significa “salir” en “la contra”. Lo pude comprobar hace poco, el pasado 1 de diciembre, en una magnífica entrevista que me hizo Víctor Amela. Entrevista que se la había preparado, que cuido con esmero, que resumió lo importante a la perfección y que fue una conversación entre colegas a cara descubierta. Sé de su repercusión porque Planeta rápidamente tuvo que darle a la máquina de fabricar libros y no en vano INFLUYE ya va por la 4 edición y subiendo.
La gran noche de las “grandes contras” me sirvió para saludar en Casa Fuster de Barcelona primero y en Luz de Gas después a muchos amigos, algunos conocidos y hablar con la gente de Planeta, en especial con mi editor Roger Domingo y su equipo y con el Dircom de esta literaria casa, Patrici Tixis, buen amigo y excelente compañero de profesión. Cuanto talento junto. Allí estaban desde Pasqual Maragall, saludando a diestro y siniestro, hasta Javier Mariscal que se solidarizaba con Luis del Olmo por su último escollo dinerario. El abanico de famosos y no menos famosos cubría todos los espectros; desde mi admirada Carme Ruscalleda (que me puso frase en mi contra de mi segundo libro) hasta Alfonso Arús. La lista sería interminable ya que había más de un centenar de “contrados”. Sea como fuere, entre todos, me quedó con tres escritores/autores a los que sigo y cuyas lecturas recomiendo: Neus Arqués, que sabe de marca personal como nadie y además es una excelente conversadora; Francesc Miralles, ejemplo de literato que además se le puede leer algún domingo en El País Semanal con temas profundos y bien planteados y mi admirado Fernando Trías de Bés, que compartimos los buenos tiempos en Empresa Activa donde él con “La buena suerte” y yo con “Y ahora ¿qué?” tuvimos la suerte -muy buena por cierto- de posicionarnos en el mundillo de la narrativa empresarial gracias al gran Joaquín Sabaté, junior para los amigos.
Las grandes contras es, también, el nuevo libro de Alienta Editorial. Tres libros. Una colección que promete. Felicidad, mente humana y amor sabio. Más adelante, si la apuesta triunfa, se tocarán otros temas.Sea como fuere…la influencia está servida. Todo, amigos, INFLUYE.

(Enlace a la Contra de La Vanguardia )

ene
25
2012

Tener algo importante que decir

Los cursos de formación en comunicación para directivos y líderes de opinión son imprescindibles en situaciones adversas y de crisis económica.

Muchos directivos y hombres de empresa me preguntan cuál es el secreto para comunicar las bondades de su compañía y, si fuere el caso, disimular los errores o fracasos que conlleva toda actividad. La respuesta puede parecer simple pero es la única que conozco: tener algo que decir. Y toda empresa tiene algo que decir. Tanto si le van bien las cosas, como si le van mal, las empresas lo quieran o no deben “comunicarâ€. Si la empresa no comunica, no influye. Si la empresa comunica mal, influye mal. La clave está en preparar ese “algo†con rigor y profesionalidad. Insisto: tanto si van bien como si van mal y, a buen seguro, este año que ahora comienza irá la cosa generalizadamente mal.

Si van mal porque seguro que tarde o temprano los medios de comunicación se enterarán. Y será mejor que la empresa sepa qué decir. Mejor que improvisar e infinitamente superior a “no decir nada†porque si tu no dices lo que eres otros dirán lo que no eres. Y será peor. Y de la mentira, mejor, ni hablamos.

Y si las cosas van bien con mayor motivo. ¿Para qué sirve fabricar, producir, gestionar, coordinar, etc si no lo sabemos vender? Lo importante es que te “compren†lo que haces y para conseguirlo se necesita un buen plan de comunicación donde se tengan en cuenta los mejores supuestos para conseguir la notoriedad y prestigio de la marca o de la empresa.

Las cosas se saben cuando se saben decir. Y para saberlas decir primero las tenemos que aprender, luego hacerlas nuestras y, más tarde, transmitirlas. Efectivamente muchos directivos que poseen cualidades insuperables en sus funciones igual no tienen esa capacidad comunicativa necesaria para trasladar a la opinión pública una serie de mensajes o de conceptos. Es igual. No pasa nada. Los directivos que quieren aprender a comunicarse en público, delante de los medios, de los consumidores, de los accionistas, de los sindicatos, de los líderes de opinión, de los políticos…de quien sea disponen de unas útiles herramientas que en muy poco tiempo les pueden servir de gran ayuda.

Los cursos de formación en comunicación para directivos consiguen, si los profesionales que lo imparten disponen de experiencia constrastada, efectos casi milagrosos. Por supuesto que un directivo nunca llegará a alcanzar las dotes y cualidades de un locutor de radio o un presentador de televisión pero un curso de entrenamiento le servirá, cuando menos, para no cometer errores garrafales en materia de comunicación y, además, para tener en cuenta algunas claves para que los públicos le entiendan.

La comunicación es básica en nuestro quehacer profesional y puede aprenderse. Lo único que se necesita es tener verdadera voluntad de aprendizaje y tener algo que decir. Y en este tener algo importante que decir es importante comunicar y hacerlo “a tiempoâ€, cuando toca, sin improvisar. Las ventajas de la comunicación son muchas y medibles pero todavía siguen siendo muy pocos los altos directivos que “confían†en la comunicación como una herramienta estratégica y piensan más en el “corto plazoâ€. La comunicación es una carrera de fondo y quien se ejercita siempre llega mejor a la meta sobre todo en situaciones adversas y de recesión económica como la que nos espera para este año.

 

ene
19
2012

Comunicación e influencia 2.0

Autor del libro “Influye†(Alienta Editorial-Grupo Planeta) y experto en comunicación.

Las redes sociales, aunque estén de moda, no son una moda. Tal vez, algunas, las que no se basen en criterios de sostenibilidad presididos por la verdad de los contenidos y de las informaciones, desaparecerán. La inmensa mayoría de las que ya conocemos, con algunos ajustes, serán las grandes influenciadoras en la toma de decisiones por internet.

Las personas que quieran influir, además de la relación directa y personal en vivo y en directo, tendrán que estar, lo quieran o no, en las redes sociales. La nueva realidad creada con el nuevo panorama digital hace que tengas que estar ocupando, de forma inteligente, un espacio que si no lo haces tú, lo ocuparán otros. Dicho esto, no se trata de “estar†sino de participar y contribuir con una estrategia definida encaminada a conseguir unos objetivos que refuercen tu marca personal a través de diferentes vehículos de comunicación que, como la influencia, presenta dos caras.

La censura entendida como el “no acceso†a los medios tradicionales de prensa, radio y televisión para las personas, influyentes o no, ha dado paso a una libertad total de llegar a “todo el mundo†basada en el individuo  como “medio de comunicación en sí mismo†gracias a la nueva imprenta digital que es internet. El “no llegar†a los demás ya no se puede culpar a los medios periodísticos sino, una vez más, a nosotros mismos.

Las redes sociales están ayudando a democratizar la influencia desde el punto de vista personal y colectivo. Los mensajes, para comunicarlos, ya sólo dependen de ti y tu ingenio para sobresalir en un complejo territorio de autopistas donde existe, ya, excesiva circulación y conductores multidisciplinares que con velocidades diferentes tratan de posicionarse en un ranking de visitas y, de forma aspiracional, conscientes o no, en otro de influencia.

Las redes sociales que no te aporten o cautiven tu tiempo y tu mente “a cambio de nada†o, lo que es peor, insatisfacciones sucesivas,  pueden causarte disfunciones que afecten seriamente a tu capacidad relacional. Una vez más, piensa en qué redes puedes influir y “controla†el tiempo que dedicas a llegar a los demás por estos nuevos vehículos de comunicación porque en caso contrario te controlarán ellos a ti. El factor tiempo es fundamental y, por tanto, piensa más que nunca en la economía de espacios. Recuerda, como decía Henri Poincaré, cuando estés twitteando  que “una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientosâ€.

La influencia 2.0, para que triunfe, debe pasar inevitablemente por conocer muy bien tu público. Los caminos elegidos, a través de twitter, linked IN, facebook y otros, serán mejor o peor para ejercer tu influencia si sabes realmente a quién te quieres dirigir para que te “compren†tu mensaje intelectual con valor añadido. Lo demás, por muchos “amigos†o “contactos†que tengas te podrá valer para posicionarte mejor entre buscadores, para recuperar a algún viejo amigo o para que te contacte un headhunter, pero para influir no te olvides nunca que siempre tienes que tener muy bien pensada la estrategia y la inmensa mayoría de las veces las personas que utilizan las redes sociales no emplean ninguna estrategia sino sencillamente el viejo principio de acción-reacción o de estímulo-respuesta.

 

dic
19
2011

Recurrir a la belleza, abandonar el Prozac

El cuidado de la imagen personal se convierte en un refugio optimista frente a la crisis – El sector está en alza: gimnasios, peluquerías y pequeña cirugía son los negocios más solicitados.

La felicidad, en esta época tan complicada, es un sentimiento que transita por nuestras vidas con la lentitud del pasar de los bueyes sobre la nieve. Como respuesta, una parte creciente de la sociedad española se está refugiando en lo que algunos expertos ya denominan “antidepresivos de la belleza” o del “sentirse bien”. Ante una crisis económica que no da respiro, los españoles se parapetan en esas compras pequeñas y asequibles que nos reconcilian con nosotros mismos y nuestra imagen: un corte de pelo, una manicura perfecta, sudar en la cinta sin fin del gimnasio, broncearse bajo las lámparas de rayos UVA, inyectarse vitaminas para que el rostro recupere el tiempo perdido, relajarse en las aguas de un Spa. Pero ¿por qué lo hacen? ¿Puede algo tan sencillo olvidar las dificultades diarias? ¿Una sociedad que recurre a estas salidas está enmascarando problemas más complejos? ¿Estamos frente a una patología o es un simple mecanismo de defensa?

“La piel nos separa del mundo, pero también es nuestra gran tarjeta de visita hacia él y hacia los demás. Con ella contamos mucho más de lo que creemos. Mostramos inseguridades y seguridades, filias y miedos, esperanzas y desasosiegos”, desgrana Enrique Alcat, experto en comunicación. “Cuando alguien enferma casi siempre es la piel quien primero lo cuenta”. Las respuestas a nuestras preguntas, por lo tanto, habitan un espacio singular ya que en él confluyen los procesos químicos, la psicología y la economía. Disciplinas en principio apartadas entre sí, pero que son capaces de encontrar su particular cruce de caminos.

La facturación de los centros de estética crecerá el próximo año un 3%

 

En el sendero económico, un sector que hoy por hoy pierda poco o crezca, aunque sea de forma reducida, ya supone una victoria. Y las cifras sostienen a la belleza. Este año, según la consultora DBK, el área de centros de estética crecerá algo más de un 3% frente a 2010. Y además se beneficiará de una inercia positiva de tiempo atrás, que le debería llevar a superar los 555 millones de euros de negocio. Entre 2007 y 2010, las cadenas organizadas de establecimientos de peluquería y los centros de belleza aumentaron la apertura de salones a un ritmo del 19% anual. Es decir, crecieron con fuerza en la época más virulenta de la crisis. Este ejercicio la facturación aumentará poco, el 1%, para las peluquerías y algo más, el 3%, en el caso de los espacios de estética, pero aumentará.

Es verdad que la alegría ha ido por barrios, pues los gimnasios que habían abierto locales en los últimos años han visto perder establecimientos, unos 100 anuales, hasta encontrar su suelo en los 4.600. Pero vienen de una época exultante y, sobre todo, aquellos que se están implantando en centros comerciales parecen funcionar.

“Las personas tienen que consumir, ya sea caro o barato”, opina un profesor

 

O2 Centro Wellness es uno de esos espacios que quieren sacar partido a esta llamada a sentirse bien. Tiene 14 centros, 60.000 socios y 200.000 usuarios. Y ya está notando “una cierta democratización del acceso a la belleza”, según su directora de marketing, Cristina Miaja. Para impulsar este cambio han lanzando una serie de acciones -mezcla de servicios de deporte y belleza-, pero también son conscientes de que su aceptación no es solo una respuesta a una mercadotecnia más o menos acertada “sino que la crisis ha aumentado el sentido de refugio de estas actividades”, apunta Miaja.

Por eso, entre otras razones, la belleza como negocio resiste. “Es un ámbito dinámico en el que continuamente se incorporan empresas y en el que sentimos que la demanda crece, pero no solo en el sector femenino, sino, y lo que resulta más interesante, por novedoso, en el masculino”, apunta María Dolores Sevillano, directora de consultoría de la firma especializada en franquicias Tormo & Asociados.

Desde luego usar la imagen a modo de instrumento de promoción personal no resulta algo nuevo, la novedad es el inesperado gran valor que le está confiriendo la crisis. Muchos recordarán el famoso Lipstick Index (acuñado por Leonard Lauder, presidente de la multinacional cosmética Estée Lauder) que afirma que en tiempos de recesión aumenta la venta de pintalabios pues es una forma asequible de sentirse atractivo. Creado en 2001, vio cómo en los meses que siguieron a los ataques del 11-S en Nueva York las ventas de pintalabios se duplicaron.

Aunque no es el único indicador que calibra la belleza. El periódico británico The Telegraph inventó hace algunos años el White Shirt Index, que contabiliza cuántas camisas blancas se venden en épocas de recesión. El tradicional blanco se impone al colorido si la falta de dinero aprieta. Pero tampoco hay que obviar los valores terapéuticos del color. “En años complicados recurro a colores vibrantes, como los rosas o los fucsias”, asegura la diseñadora Ana Locking. Es una manera de aumentar las ventas en un sector que lo pasa mal. “La gente, con la preocupación por la economía”, reflexiona el estilista José Carlos de la Osa, “se gasta mucho menos en moda. Lo que no significa que no se arregle, pero de otra forma. Ahora sus gastos se dirigen a los Spa, gimnasios y a una alimentación biológica sana y cara”.

Aseguradoras médicas ofrecen paquetes de estética y masajes

 

Sin embargo, pese a que tanto el Lipstick como el White Shirt Index son índices, cuentan los expertos, más “paraeconómicos” que económicos, sí dejan un rastro de migas que aportan pistas sobre el camino.

En honor a la verdad, las ventas de pintalabios llevan a la baja desde 2007 y han seguido esta tendencia durante 2010 (datos más recientes que maneja la firma de investigación de mercado Mintel, citados por la revista Time). Pero como en una especie de bucle, los pintalabios han sido sustituidos por las uñas. Las ventas de productos relacionadas con ellas (por ejemplo, esmaltes) han crecido -asegura la consultora NPD Group- un 65% en Estados Unidos desde el primer semestre de 2008.

Ese boom de las uñas -como expresión de una “felicidad asequible”- también se ha instalado en España. Aleida Echevarría nació en Medellín (Colombia) y lleva 11 años en el país trabajando en un negocio que en su tierra de origen disfruta de “muchísima tradición”, dice. Está a cargo de la tienda Nice Nails -dentro del centro comercial madrileño Xanadú- y es consciente de que la crisis se ha dejado sentir. “Pero aun así tenemos una elevada afluencia”.

Desde los gimnasios a las uñas, estamos frente a pequeñas acciones que nuestro cerebro transforma en su particular lenguaje químico. “Existen algunas actividades que producen placer por sí mismas, como el deporte, que genera serotonina”, avanza la psicóloga clínica Julia Vidal. “Pero otros placeres están ligados a propuestas que la sociedad percibe como positivas”. Y pone un ejemplo: “Comer sano no produce un placer inmediato, pero si esta sociedad es lo que dice que tenemos que hacer, lo haremos, y nos hará sentir bien. Es un valor social que interiorizamos como propio”.

Dentro de una concepción comunitaria se desarrolla, pues, esa búsqueda de encontrarnos lo mejor posible. “Cuando estamos mal tendemos a perseguir aquello que nos hace sentir bien. Así logramos compensar nuestro malestar, ya que una de las claves de la felicidad es hacer el bien, pero otra es cuidarnos”, remata la psicóloga. A lo que habría que sumar la importancia de entender que “una parte del consumo que hacemos es exclusivamente de ocio”, recuerda Julián Villanueva, profesor del IESE. Al fin y al cabo, “el ser humano tiene que consumir, ya sea caro o barato”, puntualiza.

Refugiadas en el consumo asequible, las peluquerías aguantan el envite. “Cuando tenemos un problema, y no me refiero solo a uno económico, sino a un divorcio, una separación o un nuevo trabajo, inmediatamente pensamos en cambiarnos el pelo con un corte distinto o un nuevo color”, asegura la peluquera Ãngela Navarro. Y ahonda: “El pelo refleja nuestros sentimientos y nuestra forma de ser. Si algo trabajamos en nuestras peluquerías son los cambios. Es lo que busca nuestro cliente: cambiar. Y con la crisis los hacemos más que antes”.

Incluso la música contemporánea ha reflejado esta necesidad personal de cambio de la que habla Ãngela Navarro cuando nos enfrentamos a un problema. “Miro mi aspecto en el espejo, quiero cambiar de ropa, de peinado, de cara”. Con estos versos narraba Bruce Springsteen en la canción Dancing in the dark (Bailando en la oscuridad) una profunda crisis vital y afectiva.

En este escenario nos movíamos cuando de repente hemos redescubierto el valor que atesoran las pequeñas cosas para hacernos sentir bien. Y al igual que la canción de Springsteen más de uno ha pensado en cambiar de cara o, al menos, algún elemento de ella recurriendo a la cirugía estética en busca de más autoestima y seguridad.

Aunque es cierto que todo lo relacionado con el bisturí es una belleza costosa y la gente, en épocas de recesión, evita aquello que siente que es superfluo. “La crisis ha frenado bastante el recurso a la cirugía. Se prescinde de lo que no resulta esencial. Nos gusta cuidarnos lo máximo posible, pero ahora no hay capacidad financiera, y esto se deja sentir. En algunas prácticas de cirugía se ha visto una caída del 15% al 20%”, relata Jaume Masià, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). La dificultad de conseguir financiación (bancos y cajas dan pocos créditos y cuando lo hacen son caros) para afrontar tratamientos u operaciones ha frenado el mercado, y ya no existe esa alegría que se veía hace cinco años. Y las consecuencias se han notado, sobre todo en el perfil medio y medio-bajo de clientes. Por lo tanto, parece complicado que en 2011 se puedan superar los más de 200 millones de euros que el sector movió en los últimos ejercicios.

Un mejor presente, y futuro, es el que parece que le aguarda a los centros de belleza clásicos como son los salones de bronceado. El culto a la piel morena se extiende más allá de los meses de verano y estos establecimientos, además de dar color a la epidermis, buscan fidelizar a sus clientes a través de otros servicios.

Desde hace dos años, Fátima Lázaro, una joven emprendedora de 31 años, es propietaria de una franquicia de Broncearium. Licenciada en Publicidad y Marketing siente su negocio con la pasión y el esfuerzo de quien arriesga su propio dinero. “Es un sector muy interesante, y estamos creciendo mucho en clientes nuevos”, asevera Lázaro. El rango de precios ayuda a captarlos. Desde los 2,80 euros que cuesta una depilación de bigote a los más de 1.000 de un tratamiento contra la celulitis. Pero también de las largas horas cuidando del negocio ha extraído su particular filosofía. “Cuando uno se siente bien consigo mismo sonríe más. Me he dado cuenta de que un tratamiento facial, por ejemplo, es una forma de alejarse y olvidarse de lo que sucede ahí fuera”. Y remata: “Es como un antidepresivo”. Pero la misma mañana que Fátima Lázaro abre su establecimiento en un centro comercial a las afueras de Madrid, el correo electrónico de José Luis Pérez-Pla, profesor de marketing estratégico de ESIC, ya ha recibido varios mensajes digitales sorprendentes. Diversas empresas de compra colectiva (Groupon, BuyVip, Planeo) le han ofrecido siete ofertas relacionadas con la belleza y con lo que los anglosajones denominan Well-being (sentirse bien). “Estamos sorprendidos por el auge y el desarrollo de esta industria. Cada día, parece, por una razón u otra, que hay un entorno negativo que nos hace sentir mal. En esta situación, ¿por qué no voy a buscar la manera de encontrarme bien?”, se pregunta el profesor. Para ello “estas compañías ya no solo nos ofrecen un corte de pelo, sino toda una experiencia de ocio”.

Evidentemente, esta oportunidad de negocio no ha pasado desapercibida para las grandes firmas que intentan, a su manera, reproducir estos modelos de éxito empresarial que apelan a la belleza. Sanitas comercializa lo que llama Wellbeing Box, una caja regalo que incluye cirugía estética, pilates, hidroterapia, masajes, shiatsu… “Creemos que hay que dar optimismo, alegría, entusiasmo. Si a las personas les ofreces ilusión les ayudas a salir de la crisis”, afirma el doctor Iñaki Ferrando, director de comunicación médica de la aseguradora.

Al final, para entender y sacar una conclusión de este recorrido por la crisis económica y su singular relación con la belleza tal vez lo mejor sería recordar las palabras con las que arranca El amante, de Marguerite Duras: “Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y dijo: ‘la conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado”.

Porque la belleza y sentirse bien con uno mismo a través de la imagen sin duda es una ayuda para afrontar una época muy difícil, pero a largo plazo el tiempo, que es tozudo, y la felicidad exigen propuestas vitales más profundas que recurrir al envoltorio exterior. Y como relata Marguerite Duras, en una piel ajada por la vida puede haber felicidad y belleza.

( Publicado en el País )

nov
9
2011

La enfermedad del trabajo en equipo

El espíritu de pertenencia y la búsqueda obsesiva del consenso dentro de un equipo pueden convertirse en una patología empresarial. Para que no ahogue la imaginación o la ilusión, ni se trunquen nuevas oportunidades hay que retar a los empleados a alzar la voz y a cuestionar las ideas.

El trabajo en equipo está de moda. Los manuales de gestión empresarial proclaman las bonanzas del sentimiento de pertenencia y del esfuerzo compartido. Y es cierto, damos lo mejor de nosotros mismos cuando estamos comprometidos con una idea, un proyecto y un grupo. Sin embargo, existe una delgada línea roja que, si se traspasa, puede convertir el sentimiento de pertenencia en una enfermedad organizativa que ocasiona importantes errores empresariales.

Es lo que en 1972 el psicólogo inglés, Irving Janis, llamó groupthinking: un modo de pensar que las personas adoptan cuando están profundamente involucradas en un grupo. Este afán de pertenencia provoca que los miembros del equipo intenten minimizar el conflicto y alcanzar el consenso sin probar críticamente, analizar o evaluar las ideas acordadas.

Para Montse Ventosa, directora de Sticky Culture, este término está en plena vigencia. El éxito de una organización se debe en gran medida a la cohesión interna de sus equipos y a que exista colaboración en lugar de luchas internas. No obstante, Ventosa afirma que “el problema llega cuando engancharse a un proyecto o a una empresa se lleva al extremo. Si esa conformidad de pensamiento se vuelve una regla no escrita, que no se debe romper, puede acabar anulando la diversidad y la creatividad; dos conceptos que verdaderamente enriquecen a la organización y que evitan errores”.

Equipo o rebaño
Lotfi El-Ghandouri, fundador del Grupo Creative Society, recuerda que “las organizaciones tienen el deber y la responsabilidad de crear espacios diferentes que permitan a sus profesionales conectar de forma diferente y crear juntos”. Pero no hay que confundir un buen clima de trabajo con convertirse en un rebaño donde no hay voces disonantes. Enrique Alcat, experto en comunicación, alerta de los peligros del pensamiento en grupo que considera que afectan a grandes y pequeñas empresas. Estas últimas suelen estar lideradas por jefes autoritarios que no toleran la discrepancia, mientras que en las grandes corporaciones este tipo de comportamiento se extiende por un exceso de confianza de los directivos que, avalados por sus éxitos, se creen invulnerables. En este contexto, Alcat opina que “demasiado a menudo las reuniones se convierten en meros teatros en los que, antes de comenzar, se pacta la línea de actuación que se quiere definir”. Además, escuchar todas las voces y cuestionar las propuestas ralentiza la toma de decisiones y, en el mercado laboral, prima la rapidez.

Para evitar esta falta de espíritu crítico que acaba por desilusionar y desmotivar a los empleados, El-Ghandouri apunta que “hay que incitar al equipo a buscar retos. Eso significa entrenar nuestra imaginación, reforzar las sinergias de colaboración de la creatividad y celebrar las innovaciones y los impactos que tenemos”.

Ventosa considera que es fácil poner en práctica una serie de remedios. Uno de ellos es crear la figura del abogado del diablo, un papel que rote en cada reunión, que critique lo que se dice y no a quien lo dice. También es recomendable averiguar todo lo posible sobre los competidores –olvidarlos no reporta nada bueno– y contar con la colaboración de expertos, internos y externos, que aporten otro punto de vista y no decidir todo en petit comité.

Ovejas negras
Los empleados, por tanto, son una parte fundamental. Ellos son los que deben aceptar el reto de alzar la mano y atreverse a discrepar y a cuestionar las cosas. Obviamente, esta forma de actuar supone convertirse en la oveja negra del rebaño, en el profesional incordio que lanza el “sí, pero…”. Ahí reside el problema, porque muy pocos empleados están dispuestos a salir de su zona de confort para ponerse en el punto de mira del jefe y compañeros y aceptar las más que posibles represalias.

Sin embargo, Ventosa considera que, con la actual crisis golpeando todos los sectores, es el momento de alzar la voz: “Muchas empresas se están animando a destruir el groupthinking porque se han dado cuenta que la complacencia y el consenso sin previa discusión no les reporta las soluciones que necesitan”. Por eso, El-Ghandouri comenta: “Ahora más que nunca necesitamos disidentes, gente rebelde que se atreva a cuestionar las normas, porque en sus manos está la posibilidad de provocar un nuevo entorno”.

(Publicado en Expansión.com)

nov
6
2011

Este Domingo en Business TV!

Este domingo participare en un gran debate!.

Diferentes expertos de comunicación con la compañía de Manuel Campo Vidal y Olga Viza.

En BusinessTV a las 22 horas. Os espero! Así como también, espero todas vuestras opiniones.

Nos podréis seguir en http://www.intereconomia.com/negocios

 

oct
19
2011

Los voluntarios como ejemplo

Se ha hablado mucho y bien de la “jotaemejota” celebrada en agosto en Madrid. Se ha hablado del mensaje principal que no cambia por mucho que cambien los tiempos. Se ha dicho que, tal vez, el Papa Benedicto XVI tenga menos carisma que el anterior porque, tal vez, sea menos mediático que Juan Pablo II. Se ha hablado de asuntos que envuelven a la Iglesia más allá de su auténtica razón de ser. Se ha hablado -poco- de los voluntarios que hicieron posible que este evento transcendiera fronteras y lo hiciera vendiendo una buena imagen de España como país en un momento ciertamente delicado y a veces agónico por el que estamos pasando y no escapa a nadie.
Mi mayor y mejor homenaje a estos voluntarios, miles, que decidieron quitar tiempo a su vida, a su descanso, a sus amistades, a sus familiares e, incluso, a sus trabajos para poner ilusión, talento e ingenio a una buena
causa. Resulta cuando menos paradójico y sin ánimo de polemizar con nadie que mientras ahora se discute, tal vez con razón, una o dos horas más de clases para los profesores, estos voluntarios no miraran nunca su reloj y entregaran todo su tiempo a esta causa. Es la España de nuestros contrastes. Unos lo dan todo a cambio de nada y otros miden hasta el último segundo de su tiempo como si eso fuera lo realmente importante.
Conozco a estos voluntarios. Los conozco porque ellos mismos quisieron formarse en algo tan complejo como es la comunicación. Me invitaron amablemente a dar una sesión para aprender a comunicar mejor un mensaje en tiempos complicados como los actuales. Me invitaron a más sesiones y puedo asegurar que sus ganas de aprender y mejorar no quita un ápice al mismo interés y empeño que muestran los altos directivos cuando también contratan mis servicios para mejorar su comunicación con sus grupos de interés y muy especialmente con medios, administraciones, clientes y proveedores en entornos tan complejos como los actuales, muchas veces hostiles.
Me resultó altamente positivo comprobar como en sábado e, incluso, domingo estos voluntarios podían pasar cuatro horas escuchando algunas técnicas y consejos en materia de comunicación. Es algo que se agradece en estos tiempos donde todo va deprisa, existe poca reflexión, se mide a corto los resultados y existe una cierta preocupación generalizada por el presente y futuro más inmediato.
Los voluntarios son un ejemplo. Recuerdo también, porque estuve involucrado en su organización, que en los Juegos Olímpicos de Barcelona-92 los voluntarios fueron una pieza clave del éxito y el Ayuntamiento de la Ciudad Condal les dedicó una plaza. Mi agradecimiento sincero a todos ellos que son un buen ejemplo y que contribuyeron con su esfuerzo y dedicación a que la “jotaemejota” no fuera un espectáculo sino un encuentro, una reflexión y un ejemplo para todas aquellas personas de buena voluntad, creyentes o no. Esperemos que Brasil tome ejemplo porque tiene donde mirar y aprender. Muchas gracias, voluntarios.

Publicado en “Revista de Comunicación”, octubre 2011

oct
11
2011

‘Las actividades principales de las empresas han de ser la estrategia y la comunicación’

Enrique Alcat es una de las voces más reconocidas en el ámbito de la comunicación corporativa y de crisis. Materias en las que ha formado ya a más de 5000 altos directivos de empresas multinacionales, nacionales y pymes y líderes de opinión.

Alcat ha desgranado, para prnoticias, las claves que tanto las empresas como los profesionales de la comunicación han de seguir para desarrollar de manera excelente su tarea, gestionar estos momentos de crisis y delinar su futuro para convertirse en profesionales cualificados que sepan responder a las expectativas del mercado.

(Publicado en prnoticias)

oct
9
2011

Management de cine

La vuelta al cole en el mundo del management ha tenido recientemente un acontecimiento de excepción que a buen seguro revolucionará las a veces trasnochadas jornadas de formación para muchas empresas. El Festival de Cine de San Sebastián no sólo hacía un hueco más que merecido para premiar a la legendaria Glenn Closs con el prestigiado Premio Donostia sino que abría sus puertas a una iniciativa novedosa no sólo en el mundo del ‘séptimo arte’ sino también en el de la dirección y desarrollo de las personas en las organizaciones.

La iniciativa pilotada por tres emprendedores catalanes respondía al cinematográfico nombre de Dramanagement para explicar, con ejemplos reales, algunas empresas que ya han probado a modo de cortos de cine las excelencias del management allí donde más falta hace. Los fundadores de la iniciativa dicen que Dramanagement es un nuevo formato audiovisual en el que se utiliza la potencia narrativa del cine para ayudar a las empresas, grandes y pequeñas, a transmitir mensajes de manera más emocional y memorable. Yo añado, porque estuve allí, que la fuerza del cine llevada a la empresa puede tener mayor recorrido porque nos movemos en el mundo audiovisual y aunque la apuesta es igual de arriesgada que innovadora, estoy convencido que esta nueva herramienta para entender el management puede ir sustituyendo a esos casos empresariales que todavía se esfuerzan en explicar en algunas escuelas de negocios que nada tienen que ver sus ‘ejemplos’ ni con la realidad ni con el entorno porque el mundo empresarial va muchísimo más deprisa que los llamados métodos del caso, salvo contadas excepciones.

La importancia vital de la comunicación, como llevo diciendo más de 20 años en el mundo empresarial, cuenta gracias a cookie box, la empresa de tan loable iniciativa, con una nueva forma de enfocar la transmisión de valores a las organizaciones para la puesta en valor, muchas veces, de aspectos complejos y que no pueden sintetizarse en la típica presentación de power point. La comunicación, en cualquiera de sus fases, y la planificación son tareas estratégicas que no deben descuidar ningún tipo de empresa por pequeña o grande que sea.

La ruptura de formatos tradicionales y arcaicos precisamente en un entorno complejo como el actual se me antoja exitosa precisamente porque la formación es la pieza fundamental de toda empresa que quiera ser competitiva. El cine habla de emociones y sentimientos y la empresa que no entienda la importancia de las emociones colectivas e individuales está condenada al fracaso porque no olvidemos que todavía, y esperemos que por mucho tiempo, las empresas las siguen formando personas, que además de pensar, reportar, dirigir o liderar siguen teniendo emociones.

La iniciativa, por tanto, espero que ayude a muchas empresas a mejorar y comunicar mejor lo que quieren por eso de que una imagen vale más que mil palabras. Una imagen atractiva, efectiva, innovadora y profundamente útil. Los que nos dedicamos a formar a altos directivos y líderes de opinión en temas de comunicación ya utilizábamos cámaras de televisión y micrófonos de radio para ayudar a estos directivos temerosos de sus intervenciones e inseguridades en público. Dramanagement va más lejos porque las empresas necesitan ir más lejos precisamente en coyunturas adversas como la actual. Ojalá el Premio Donostia también premiara, dentro de no mucho tiempo, a esta iniciativa que sin duda aportará al mundo empresarial una nueva forma de entender el management para mejorar las organizaciones que, dicho sea de paso, buena falta hace.

( Publicado en Dossier Empresarial )

 

oct
5
2011

Hable con sus empleados, es rentable

Las empresas se centran en los proyectos y en los clientes para conseguir los mejores resultados. Pero a menudo olvidan que para lograr esos objetivos es necesario contar con las personas; y para ello, la comunicación entre compañía y colaboradores es fundamental.

Todas las organizaciones buscan el mejor talento. Pero una vez que lo consiguen, olvidan qué hacer con él. No le prestan atención, o no se han preocupado de buscarle el mejor lugar para que desarrolle su labor. Algo falla, y ese algo, entre otras cuestiones, suele ser la comunicación. “A veces se relega a una intranet o a un tablón de anuncios”, explica Enrique Alcat, director del programa superior en Gestión Empresarial y Dirección de Comunicación del IE.

Prestar la debida atención a las personas conociendo sus inquietudes, escuchándolas y haciéndolas partícipes de los logros y de los retos, es fundamental para la buena marcha de la organización. Por un lado, porque la productividad de los empleados aumenta; por otro, porque influye en la imagen interna y externa. “Todo lo que se dice dentro, sale fuera; así que el principal objetivo de la comunicación es que los empleados sepan en qué empresa trabajan, y no se tengan que enterar por terceros de lo que ocurre.Todo empleado es, lo quiera o no, portavoz de su organización”, comenta Alcat.

Comunicación Interna en la Empresa, editado por Wolters Kluwer, Estudio de Comunicación y Aedipe, es un libro que pretende dar las claves e identificar los desafíos de la comunicación entre organización y empleados, para que éstos se sientan integrados en sus proyectos, y motivados para cumplir el plan de negocio. En concreto, la obra cuenta que, en ocasiones, la comunicación se ve como “un mal necesario”. Y de su falta de práctica se deriva que los trabajadores no confíen en los anuncios que reciben, y sean escépticos cuando la firma trata de transmitirles un mensaje.

Y para muestra un botón: el porcentaje de desmotivación de la empresa española supera el 75%, de acuerdo con Alcat, para quien buena parte de la responsabilidad la tiene la falta de comunicación y de información que circula por las compañías. “Invertir en comunicación interna es mucho más rentable que gestionar las consecuencias de una mala o de una deficiente comunicación para empleados”, aconseja el experto del IE.

En concreto, la comunicación interna cubre las necesidades de información de los empleados y su demanda de una mayor participación dentro de la organización. Según la obra, favorece que la plantilla conozca las decisiones que le afectan y que puedan expresar sus decisiones y opiniones a través de canales específicos.

¿Cómo hacerlo?
La dirección de la compañía tiene que querer y creer en la comunicación, si no es así, no hay nada que hacer. A partir de aquí, el libro antes citado recomienda contar con un plan en el que se incluya la definición de las metas, la estrategia para alcanzarlos, los mensajes, el público objetivo o grupos de interés, las acciones que se van a desarrollar, los canales y el presupuesto que se va a destinar para esta labor.

No obstante, Alcat aclara que “la comunicación interna no significa que la empresa diga todo a sus colaboradores, pero sí que informe de lo esencial haciendo partícipe a los trabajadores”.

Los canales para informar son diversos, y la elección de cada uno dependerá del mensaje y del público al que vayan dirigidos. Desde las reuniones, el buzón de sugerencias, o las cartas de la dirección, hasta laintranet o los manuales de bienvenida.

Sin embargo, muchas veces, la comunicación interna empieza cuando los jefes directos hablan y se preocupan por su equipo: un café a tiempo para conocer a los colaboradores ahorra cientos de euros del presupuesto. “Si la empresa dice que lo más importante son sus personas, sus empleados, la mejor forma de ponerlo en práctica es sumándolos a través de la comunicación”, concluye Alcat. No basta con ser bueno, hay que parecerlo. Y además, contarlo.

( Publicado en Expansion.com )

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